
La capa de barro que las últimas precipitaciones ha dejado sobre cientos de miles de vehículos españoles constituye una seria amenaza para la conservación de su pintura y aspecto exterior. Cada año atraviesan el Mediterráneo entre 70 y 120 toneladas de polvo africano en suspensión que al mezclarse con agua de lluvia producen barro, un
elemento especialmente dañiño para las carrocerías de los vehículos si no se tienen en cuenta las precauciones adecuadas a la hora de su limpieza, según explican los talleres especialistas en repintado de automóviles CertifiedFirst.