El diseño va intimamente ligado a la historia del automóvil y muy pronto pasó de ser algo meramente funcional para convertirse en un valor añadido, pues desde sus propios inicios, los coches ya empezaron a competir por su belleza. Y es que a lo largo de la historia podemos encontar incontambles ejemplos de coches que pueden llegar a considerarse verdaderas obras de arte. Y casi como tal son elegidas y premiadas año tras año...
El Peugeot 106 fue el primer coche de la generación 6. Este nuevo modelo llegó para ampliar la oferta de Peugeot en el segmento B de los pequeños coches urbanos que representaba, en la época, algo más de un tercio de las matriculaciones europeas.